La educación privada en Perú

En Perú, el mayor proveedor de servicios educativos, a todo nivel, es el Estado. Sin embargo, la educación privada también juega un rol determinante en la tarea de formar y educar a niños, jóvenes y adultos.

Es una tarea que no ha sido sencilla. Lamentablemente, no ha logrado sacar al país de un profundo atolladero. En él, se considera que el nivel educativo impartido en sus instituciones, tanto públicas como privadas, no es de buena calidad.

Pero si la gestión educativa, de por sí ya implica una gran cantidad de retos que superar, ahora con la pandemia por COVID-19, estos retos se acrecientan.

El papel del Estado en la educación privada

El Estado peruano a través del Ministerio de Educación (Minedu), puede ejercer algunas funciones reguladoras en esta materia, especialmente, en el contexto actual de la pandemia. Todo ello, con la finalidad de garantizar el derecho a la educación, consagrado constitucionalmente, a toda la población estudiantil.

Sin embargo, las acciones a tomar representan ciertos límites, como el hecho de no poder controlar o restringir el monto de las pensiones, sin violentar preceptos constitucionales. Aun así, es posible aplicar otras medidas como:

  • Establecer las condiciones mínimas de calidad educativa en la modalidad remota.
  • Que se realice un ajuste en la estructura de costos y se proponga a las familias un nuevo monto reducido de las pensiones.
  • Conformar comandos de acción para reunir expertos, funcionarios y técnicos a nivel nacional, para el asesoramiento y coordinación en conjunto con los gobiernos locales, de las estrategias a aplicar para el logro efectivo del aprendizaje en el hogar.

El reto principal se encuentra en que muchas familias, cuyos niños reciben educación en instituciones privadas, no contarán con los medios para el pago de las pensiones.

Se hace necesaria, entonces, la apertura de nuevas plazas en las instituciones educativas públicas para atender la contingencia.